La meningitis es la inflamación de las meninges, es decir, de las membranas que recubren el sistema nervioso central. Las meninges son como “telas” muy finas que envuelven a los órganos que están dentro del cráneo y a la médula espinal. Estas envolturas crean un espacio protegido para el cerebro, el cerebelo y los demás órganos que están en su interior. Pueden inflamarse cuando algún ente las infecta: virus, bacterias, hongos o amebas pueden causar meningitis. También hay meningitis no infecciosas, relacionadas con cánceres, lupus o lesiones, pero éstas no pueden prevenirse con vacunas. Te contamos hoy qué vacunas contra la meningitis hay, quién puede recibirlas y cómo acceder a ellas.
La meningitis viral es una forma más benigna de la enfermedad y no suele causar complicaciones, pero la meningitis bacteriana puede complicarse mucho. Entre algunas de las consecuencias de la meningitis bacteriana encontramos:
Por suerte estas complicaciones son muy poco frecuentes; aún así es importante evitarlas. Las vacunas ayudan a crear anticuerpos contra los agentes causantes de la meningitis, dándole más armas al cuerpo en su lucha contra estas enfermedades.
Las siguientes vacunas combaten virus capaces de causar meningitis:
Hay otros virus que pueden causar una meningitis, como el virus de Epstein-Barr, pero no hay vacuna contra ellos.
Hay muchas bacterias que pueden causar una meningitis bacteriana y no todas tienen vacuna asociada. Entre las meningitis bacterianas más frecuentes encontramos las causadas por:
Cuando hablamos de vacuna de meningitis “a secas” lo más posible es que nos estemos refiriendo a las vacunas antimeningococos. Hablaremos de ellas a continuación.
La bacteria Neisseria meningitidis se presenta en distintas variedades llamadas “serotipos”. Existen por lo tanto diferentes vacunas contra el meningococo, que pueden combatir uno o varios serotipos. En España se incluyen, en el año 2022, las siguientes vacunas contra la meningitis en el calendario oficial:
A medida que pasa el tiempo los niños reciben vacunas contra diferentes serotipos. Esto es así porque el calendario vacunal se ajusta a los patrones de enfermedad que sufren los niños: en las primeras edades son más comunes los serotipos B y C, mientras que en la adolescencia aumentan los casos por serotipo W e Y. Las vacunas “anti-C” y “anti-ACWY” confieren protección durante largo tiempo y cortan la transmisión comunitaria de las enfermedades, es decir, protegen a la gente que aún no se ha vacunado. En cambio, la vacuna “anti-B” confiere protección durante un tiempo más corto y (a día de hoy) no se sabe con seguridad si protege a la gente no vacunada (los datos indicarían que no). Por estas razones el Sistema Nacional de Salud no la incorporó en el calendario vacunal oficial; cada comunidad autónoma decide si la incorpora o no en función de su situación. En tu farmacia de confianza sabrán informarte cuáles son las vacunas que cubre tu calendario vacunal y cuáles son las que quedan a cargo de los cuidadores del niño.
Para estos casos existen las llamadas “pautas de rescate”. Estas pautas permiten que una persona obtenga la protección que necesita aunque su edad no sea la marcada por el calendario de vacunación infantil.
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