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Una “infección de orina” es el nombre que se le da coloquialmente a una infección que puede estar presente a lo largo del aparato urinario, desde la parte baja (vejiga) hasta la parte alta (riñón). La mayoría de las veces que decimos “infección de orina” nos referimos a la cistitis bacteriana, que es la “infección de orina” que se da en la vejiga. Es muy usual que, frente a ciertos síntomas, una persona vaya a la farmacia y pida “un antibiótico para la infección de orina”. Pero hay otras condiciones que pueden dar síntomas muy parecidos y que necesitan otros tratamientos. Diferenciar los cuadros y dar un diagnóstico definitivo requiere la intervención de un médico, pero podemos contarte algunas cosas interesantes al respecto en este artículo.
Por norma general, una cistitis bacteriana cursa con estos síntomas:
Es más frecuente en las mujeres que en los hombres; en las mujeres, por las características del aparato urinario, es más sencillo pillar una infección urinaria que en el caso de los hombres. En los hombres estos síntomas suelen aparecer asociados a problemas de próstata, por lo que son más frecuentes a partir de los 50 años.
Otras condiciones que pueden confundirse con una cistitis bacteriana son:
Bien, para empezar, si tienes todos los síntomas propios de la cistitis bacteriana, y sólo esos, la probabilidad de que tengas una cistitis es muy alta. Cuantos menos síntomas, menor es la posibilidad; se estima que si sólo hay el típico ardor al orinar la probabilidad de una cistitis es de un 15%. En los casos de menor probabilidad las tiras reactivas ayudan a diagnosticar, basándose en dos parámetros importantes:
Los urocultivos con antibiograma sirven para determinar cuál es el mejor antibiótico para ti, particularmente en los casos de repetición, pero no son parte integral del diagnóstico. Como demoran varios días, la información será complementaria pero no se la espera para empezar un tratamiento.
Pero también es fácil confundirse una cistitis con otras cosas…
Algunos de los síntomas de la cistitis pueden aparecer también en estas patologías:
Por todo esto es que los farmacéuticos derivamos al médico frente a una petición de antibióticos para una infección de orina de esas que “siempre te pasan”: porque quizás algún día no sea lo mismo que la vez anterior y cambie el tratamiento, o porque el médico decida recetar otra cosa frente a la sistemática repetición de los síntomas. Si lo vemos muy claro damos algunos productos naturales y consejos que pueden ayudar a resolver el cuadro, pero frente a la duda derivamos al médico para que haga el diagnóstico e instaure el tratamiento correcto.
Si quieres saber más sobre los productos naturales que puedes utilizar en una infección de orina puedes leer este artículo.
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