Eduard Punset, junto con el experto en inteligencia emocional Rafael Bisquerra y el estudio PalauGea acaban de presentar el proyecto ‘Universo de Emociones’. Se trata de un mapa gráfico que explica la importancia de las emociones en el comportamiento de las personas.
Los motivos que desencadenan un cambio súbito en nuestro carácter pueden ser muchos e impredecibles. La emoción nos embarga, eso es un hecho, y el porqué no importa tanto como el para qué. La ira –como cualquier otra emoción– nos informa de que algo se nos mueve por dentro a causa de un estímulo y hay que saber comprender e interpretar ese dato para responder del modo más adecuado en el momento adecuado.
Nadie es idéntico, por suerte. Cada uno acumula su propia historia y cualquier cosa que nos pase deja una huella en nuestro cerebro. Nuestra identidad, por ejemplo, el quiénes somos y con qué nos sentimos identificados, responde a un cúmulo de cosas que incluyen nuestra relación con quién nos rodea, el lenguaje, nuestras habilidades, los recuerdos… Añada a todo eso los intereses, objetivos y estado emocional del momento. Con tantas variables en juego, lo difícil sería que dos comportamientos ante una misma situación coincidieran.
‘Universo de Emociones’ es un proyecto multidisciplinar que aúna arte, creatividad, ciencia, psicología y –¿por qué no?– entretenimiento. Surgió hace años a propuesta de PalauGea, que me pidió representar de algún modo las emociones más básicas sobre el papel para un proyecto de diseño colectivo. Está compuesto de un cartel y un libro con la información de Rafael Bisquerra, el mayor experto en educación emocional de nuestro país.
En ‘Universo de Emociones’ se contabilizan 307. Son muchas, pero seguramente se nos escaparon unas cuantas. Las seis principales se representan como galaxias (alegría, amor, felicidad, ira, miedo y tristeza) en torno a las cuales orbitan el resto de emociones. De esas seis, tres son positivas y tres negativas, todas ellas igual de importantes, ya que
todas ellas nos informan de algo, son necesarias para sobrevivir, las negativas también. Piénsenlo. Sin miedo, seríamos temerarios, y sin ira, no defenderíamos lo que es nuestro; las consecuencias en ambos casos podrían ser nefastas. Las emociones son un rasgo biológico más, vinculado a nuestra genética y, como tal, ha pasado el filtro de la selección natural porque su existencia nos ha permitido una mejor adaptación al entorno.
Que se rodearan de amigos, que conectaran con gente, empatizaran, se pusieran en su piel. Son tantas las dolencias que podríamos prevenir solo con compartir parte de nuestra vida con los demás… Somos seres sociales; la sociabilidad es un rasgo más de nuestra inteligencia y no hay que menospreciarla.
Escucharlas, tratar de entender qué nos están indicando y sopesar nuestra respuesta en base a esa información. Luego, recordar lo que siempre digo: que la felicidad está en la antesala de la felicidad y que hay vida antes de la muerte. ¡Ah! Y no parar.
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