Los antibióticos son sustancias químicas que sirven para combatir infecciones causadas por bacterias, matando o impidiendo el crecimiento de microorganismos.
La palabra antibiótico procede del griego anti, que significa «contra» y biotikós, que se traduce como «de la vida o de los seres vivos».
Únicamente tratan las enfermedades producidas por bacterias, por lo que no sirven para aquellas enfermedades causadas por un virus, como la gripe o la Covid-19.
Únicamente el médico puede valorar y preescribir el tratamiento con antibióticos. No son de venta libre, sino que es necesario una receta médica para poder comprarlo en la farmacia.
Nuestro cuerpo tiene un conjunto de microorganismos, llamada microbiota, que son beneficiosos para nuestra salud. Esta microbiota se encuentra a lo largo de nuestro organismo: sistema digestivo, en la piel y en la vagina, entre otros.
Cuando los tomamos, no solo eliminamos las bacterias que nos causan la infección, sino que también se destruye parte de esta microbiota beneficiosa y, en consecuencia, podemos desarrollar algunas afecciones como diarreas o candidiasis.
Para contrarrestar este efecto se recomiendan probióticos junto con los antibióticos, pero la reparación del probiótico nunca es tan efectiva como evitarlo si no lo necesitamos.
El uso inadecuado contribuye a la creación de cepas bacterianas resistentes, haciendo que ya no sirvan ni para la persona que se los tomó ni para otra que se haya contagiado de la misma bacteria.
*Consecuencias generalistas. Consulta con tu médico para conocer las consecuencias
o efectos de casos concretos.
Los antibióticos son medicamentos utilizados para tratar (y excepcionalmente prevenir) las infecciones bacterianas.
La resistencia a los antibióticos se produce cuando las bacterias mutan en respuesta al uso de estos fármacos.
Son las bacterias, y no los seres humanos ni los animales, las que se vuelven resistentes a los antibióticos. Estas bacterias farmacorresistentes pueden causar infecciones en el ser humano y en los animales y esas infecciones son más difíciles de tratar que las no resistentes.*
Las bacterias tienen dos opciones cuando se las expone a un antibiótico: o se mueren, o se hacen resistentes. Algunos mecanismos involucrados en la transmisión y desarrollo de la resistencia son:
A base de exponer bacterias a diferentes antibióticos hemos empujado la evolución bacteriana. Hoy en día se han desarrollado superbacterias capaces de resistir a todos o casi todos los antibióticos conocidos.
Evitando el uso innecesario de antibióticos:
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