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El ácido hialurónico es una molécula de origen natural que se encuentra en todas las especies animales. Es un componente de la matriz extracelular de muchos tejidos: piel, articulaciones, ojos, válvulas cardíacas o músculos tienen ácido hialurónico en su composición. La primera patente de ácido hialurónico fue registrada en el año 1942 para utilizarlo como sustituto de la clara de huevo en repostería. Tuvimos que esperar hasta 1960 para ver un producto de uso médico con ácido hialurónico y hasta 1979 para el primer cosmético. Pero desde esos años se han disparado sus usos en dermatología, traumatología, odontología y farmacología. En este artículo nos centramos en su el uso cosmético del AH: hablaremos de su estructura, origen, funciones y de las diferentes formulaciones que lo llevan.
El ácido hialurónico (AH) pertenece al grupo de los glicosaminoglicanos (GAGs). Consta de dos moléculas básicas, el ácido β-1,4-glucurónico (un ácido orgánico derivado de la glucosa) y la N-acetilglucosamina (otro derivado de la glucosa). Estas dos moléculas se unen en forma alternada una y otra vez, formando cadenas que tienen diferentes propiedades dependiendo de su tamaño o peso molecular:
Las propiedades de las diferentes moléculas de AH cambian a medida que cambia el peso molecular, pero una cosa es común a todas ellas: son capaces de retener varias veces su peso en agua. Esto distingue al AH como un excelente producto hidratante. Hoy en día se obtiene a partir de síntesis bacteriana (de ahí que haya cosméticos veganos con ácido hialurónico) o de la cresta de los gallos. Aunque hay muchos tejidos animales ricos en AH, el de la cresta de los gallos es de un peso molecular alto y muy libre de impurezas, con lo que se puede procesar para inyectar con seguridad a los humanos. Las reacciones alérgicas a este AH son raras, pero igualmente deben testarse por si existiera en el preparado alguna impureza de ave capaz de causar alergia.
El ácido hialurónico que sintetizamos en nuestra la piel cumple la función de retener la humedad natural y de promover el crecimiento y el rearreglo en el espacio de las células (fibroblastos y queratinocitos). El AH de síntesis cambia un poco; es capaz de retener su peso en agua, pero cuánta agua retiene y qué otras propiedades presenta dependerá fuertemente del peso molecular de la cadena de AH que estemos estudiando. Por ejemplo:
La variabilidad de propiedades indicará las diferentes utilidades de las distintas moléculas de AH. Por ejemplo, el AH de alto peso molecular puede formar geles firmes, estables en el tiempo y capaces de mantener una estructura, por lo que se los utiliza para rellenar labios, nariz y arruguitas, además de tener otros usos médicos. Pero hay que inyectarlo porque si no, no llega a la profundidad deseada y no puede causar su efecto. En cambio, para los productos como cremas y sérums tenemos un poco más de juego; a veces se utiliza el AH de alto peso molecular, a veces el de bajo peso molecular y a veces se combinan ambos en un mismo producto.
En cosmética se utilizan varias formas de AH. Los puedes encontrar en la etiqueta como:
Cada uno da un resultado diferente según la concentración a la que se lo utiliza, el peso molecular que finalmente se utiliza y la formulación que lo acompaña.
No: de ahí que diferentes productos con AH causen diferentes efectos en las distintas personas.
El AH de bajo peso molecular penetrará mejor la piel, con lo que retiene agua en capas más profundas y durante más tiempo. Incluso tiene propiedades regenerantes, ya que estimula el crecimiento de la piel. Pero ojo: el uso equivocado de AH de bajo peso molecular puede activar los mecanismos inflamatorios de la piel. La gente que utiliza un producto con AH y ve que la cara se le enrojece, le molesta o le “tira”, puede encontrar una explicación a su problema en este mecanismo.
En cambio, el AH de alto peso molecular es antiinflamatorio y de larga duración, pero no puede llegar a capas profundas de la piel. El AH de alto peso molecular generará productos cosméticos más viscosos, que dejan una piel suave y con menos arrugas de deshidratación, pero esta acción no durará mucho tiempo y se perderá después del lavado de la cara.
El ácido hialurónico de bajo peso molecular puede ser absorbido por las células intestinales. El ácido hialurónico de alto peso molecular tiene más problemas para ingresar al cuerpo por gran tamaño, pero como es digerido por bacterias intestinales en trozos más pequeños, finalmente ingresa a nuestro cuerpo como AH de bajo peso molecular. La sangre y linfa hacen llegar estas moléculas a la piel, donde estimulan la síntesis de nuevas células y la síntesis de nuestro propio AH.
Diversos estudios han demostrado que el AH mejora aspectos de la piel como la sequedad y el aspecto de las arrugas. Los diferentes productos que hay en el mercado se preparan con AH de diferente peso molecular y diferentes cantidades de AH, por lo que puede que veas distinto resultado con uno o con otro. Pero lo que sí es común a todos los productos es la paciencia: los productos por vía oral tardan bastante más que los cosméticos en hacer efecto, pudiendo llegar a las seis o doce semanas para ver el efecto final. Gracias a los ritmos de la piel, se calcula que el efecto del AH por vía oral puede mantenerse varias semanas después de parar su ingesta.
Si aún no has involucrado al ácido hialurónico en tu rutina de belleza y deseas hacerlo, puedes comentarlo en tu farmacia de confianza. Allí sabrán indicarte qué producto puedes añadir o cambiar en tu rutina de belleza para beneficiarte del ácido hialurónico. También pueden recomendarte AH por vía oral, dependiendo el estado de tu piel y el beneficio que desees obtener.
Y si ya lo usas te recomendamos:
Sobre todo, implementa los cambios de a uno y dales tiempo para ver qué sucede. Si en unas semanas la piel ha mejorado, perfecto, puedes dejar el nuevo producto en tu rutina. En cambio, si ha empeorado, elimínalo. Hay muchos productos con AH en el mercado y en la farmacia podemos ayudarte a encontrar uno que se adapte a tus necesidades.
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